La muerte del joven de 30 años Fabián Cantillo a causa de dengue hemorrágico es un durísimo golpe a la imagen de Barranquilla, pues no se entiende, no se comprende, no se asimila fácil que en la ciudad con el mejor modelo de salud de Colombia ocurran estos hechos. La adolorida esposa del vigilante fallecido relató ayer a EL HERALDO el trágico itinerario de la meteórica y letal enfermedad de su cónyuge. Contó que Cantillo fue picado por un mosquito y que a los tres días mostró un cuadro de fiebres altas, por lo que fue llevado a la EPS Salud Total. Allí le recetaron ibuprofeno y unos antibióticos, pero nunca, asegura la viuda, le ordenaron unos exámenes de laboratorio para establecer las posibles causas del estado febril de su marido. Cantillo se fue agravando con vómitos y una fuerte diarrea y su crisis fue aumentando, hasta que decidieron trasladarlo a una clínica, pero cuando precisaron que era dengue hemorrágico ya había muerto. Hay que admitir que la secretaria d...